martes, 22 de abril de 2014

Solamente hasta diez; cuenta.

Cada vez que lo pienso me siento más estúpido.¿Te acuerdas cuando decía que no tenía porqué tener miedo? ¿Recuerdas que te dije que tenía que confiar y estar seguro de aquello? Lo recuerdas, ¿verdad?
Bien, presupongo que sabes de lo que te hablo y, supongo, que esto no te suena a chino.

Confianza como base fundamental de una moral personal basada en la felicidad como proceso, compañerismo como arma y bondad como moneda de cambio. No todo era tan bonito como había imaginado. Obvié, sin quererlo, ciertas variables que eran muy propensas a deteriorar este esquema mental. Sin querer y sin haberlo imaginado, poco a poco, te das cuenta de la gran cantidad de errores que podrías haberte ahorrado.
A día de hoy sigo creyendo fielmente en estos valores. Todavía creo en las buenas personas y en las buenas intenciones. Altruismo.

El momento en el que todas tus sospechas son confirmadas, ese maldito momento, puede llegar a destruir todo por lo que habías luchado, no obstante, seguir, auto-convencerte y superarte son las tres opciones que he decidido elegir.

Me di cuenta que aquellos 'para siempre' se quedaron en un 'hasta nunca', caí en la cuenta de que jamás podría contar contigo, supuse que no era imprescindible cuando podías prescindir de mí pero no te preocupes, simplemente me has ayudado de otra forma que, bajo mi punto de vista, no era la más adecuada, sin embargo ahora, gracias a ti sé que, probablemente, mi forma de querer ser no sea el fallo sino la persona a la cual quería regalárselo.

La vida es así, cambio constante, movimientos atropellados sin pausa que dan lugar a pequeñas tragicomedias escandalosas que silencian suavemente tu fuerza interior.

No te lo permitas. Déjalo ir.

domingo, 20 de abril de 2014

"[...]Cámara, ¡ACCIÓN!"

POR FAVOR, SONRÍA

Simplemente sonría, deje de preguntarse el porqué, ¿qué importa? Deje de preguntarse el cómo, que fluya, cada sonrisa es diferente y todas, repito todas, son únicas.
El porqué puede ser, por ponerte un ejemplo tonto, porque sí. ¿Por qué no?
Vivimos en un momento en el que las sonrisas son la mejor medicina, alternativa y método de vivir. Una sonrisa es un símbolo, es símbolo de felicidad, de diversión, de alegría, de bienestar. 
No se trata de prolongar, aumentar o dilatar nuestros días en este planeta, se trata de fomentar, incrementar y potenciar que esos días que podamos disfrutar aquí presentes tengan una calidad, calidad de vivir, calidad de saborear el tiempo. No consiste en tener sino en saber invertir lo que se tiene.
Libérese de obsesiones, de vicios, de prejuicios, de miedos, libérese de sí mismo que, en muchas ocasiones, es el que realmente se frena, usted mismo. Libere su mente y sonría por favor.

Por favor, sonría. 

No te escandalices, escandaliza. Todo tiene un precio pero ¿cuál es el precio de tu sonrisa? ¿De verdad van a conseguir borrar la curva más dulce y atractiva que forma parte de ti?
Créeme, desgracias tenemos todos pero ¿y alegrías?
Eres una persona que está aquí por algo, viniste a este mundo para ser una razón, para ser la razón de innumerables sonrisas que poco a poco iluminan este mundo.
Voy a repetírselo por si acaso, no porque dude de su inteligencia o porque dude de su capacidad para sonreír a la vez que lee, voy a repetírselo para que vuelva a hacerlo:



Por favor, sonría.


Es increíble como consigues que, siempre, acabe escribiéndote, que acabe deseando que sonrías sin parar, que seas feliz y hagas felices a el resto de personas que te rodean, tanto o más como me lo haces a mí. Tú no eres consciente pero, hoy ayer y antes de ayer,  te escribía a ti.
Sí, tú, tú eres la razón de la que hablaba antes, la razón por la que me apetece sonreír a la vida, la razón por la que me apetece exprimir los segundos que me echen en vez de intentar acumularlos. Tú eres calidad de vida. Tú formas mi calidad vida.
En algún momento de esta vida tuve la suerte de poder encontrarte y, aunque no te conozca, o incluso aunque si lo haga, da igual, ¿por qué no?
Creo que es un reto a largo plazo, deberías, y debería, cambiar la forma de preguntarte el porqué, reformularte la estructura de dicha pregunta. Pruébalo, tal vez salga bien, ¿no crees?


Por favor, sonría.


Haz que tu vida sea siempre como un fotógrafo: siempre pidiendo y sacando sonrisas con educación a la vez que, el mismo, sonríe detrás de la cámara.

PD: 'AÍRNOS' al revés. 

jueves, 3 de abril de 2014

Largas esperas, eternas despedidas.

Te lo avisé, tarde o temprano llegaría. Rápida o lentamente pero llegaría. Cada segundo en tu cabeza era un paso hacia el final. ¿Recuerdas como te sentías al contarlos? Una vida perdida tratando de contar. Contar y contar.
Contaba en su cabeza creyendo, ingenuamente, que él era dueño de aquello; creía haber ganado la partida, sin embargo y paradójicamente, antes de empezarla ya había sido derrotado. Fue tal su obsesión de contar que llegado un punto no sabía ni porqué contaba. Fíjate si fue estúpido pensar que podría haber vencido pues, la muerte, sabiendo desde el principio que iba a ganar, le concedió una vida entera de ventaja y ¿total para qué?
Esperar aquel final era una decisión respetable pero, a ojos de los demás, terriblemente absurda. Una larga espera que concluirá en tan solo unos minutos..
Se marchitó como se marchitan las flores pero, a diferencia de estas, él no llegó a emitir ningún color radiante de energía, tampoco era capaz de orientarse hacia el sol, él solo contaba.
Horas interminables, minutos infinitos y segundos vacíos componían, y definían, su vida.
Nunca dejó huecos para la debilidad y, probablemente, esa fue su debilidad: querer protegerse de los demás. Traté de advertirle, traté de hacerle entender que realmente no se estaba protegiendo de los demás sino que se estaba condenando a sí mismo.
Es cierto, él no tuvo que sentir emociones tales como la envidia, la tristeza, la ira, la incomprensión o el rechazo, él bloqueo toda posibilidad de forma previa, no dio opciones y, de esta forma, también se impidió poder disfrutar de otras emociones como el amor, la amistad o la alegría.
Pasó por la vida como pasan los adolescentes borrachos por sus casas al entrar, de puntillas. Se ahorró sufrimientos y desperdició oportunidades.
Hoy, haciendo un balance de la situación él me ha confesado el mayor de sus secretos. Entre sollozos y sonrisas me ha hecho entender, me ha hecho comprender que tal vez yo, aquél que creía todo lo anteriormente relatado, también había obviado una cosa, el miedo.
Se confesó y confesó que él sentía miedo. La vida le asustaba más que la muerte. Ahora no estaba aterrorizado pues, él, sabía que este momento llegaría pero, en la vida, ¿quién sabe que puede suceder?
Él no quiso bloquearse pero supuso que tapándose con la manta hasta arriba, debajo de las sábanas, estaba seguro. Hoy me ha dado una lección.
Miedo. Escalofriante y temeroso miedo. Es capaz de apoderarse de ti sin que ni siquiera tú seas consciente de ello.
Sé valiente por ti, sé valiente por mí y sé valiente por aquellos que no son capaces de saborear esas pequeñas y sencillas oportunidades de vivir arriesgando. Sujeta la puerta para que esa persona que te persigue pasé, es arriesgado, puede que esa persona simplemente pase de largo pero ¿y si sonríe qué?

miércoles, 2 de abril de 2014

¡Pistoletazo de salida!

Antes de dejarle yo suponía que esto iba a pasar. Era de esperar, previsible. Si nos remontásemos un tiempo atrás aquello hubiera sido inimaginable para mí. Después de todo dime tú, ¿quién podría haberlo imaginado?

Un futuro incierto que hoy, por fin, deja de debatirse entre los constantes interrogantes de mi mente. 
Fuera como fuere el día llegó. Me senté, decidido o no, tal vez dubitativo o tal vez no, pero al fin de cuentas lo hice. Disimulando mis pequeños, pero no por ello menos fatigadores, mares de dudas me dispuse a teclear una tras otra letra para que en algún momento del día, tú, mi lector favorito, te pares a leerme. 
Una suma imperfecta y espontánea de letras que componen un mensaje final que debe de ser transmitido, que debo de transmitir sin ningún tipo de finalidad más que la de hacerte sentir cómodo. 
Creo firmemente que cuando una persona entra en un estado de confort es cuando ésta es capaz de reflexionar. La comodidad de una persona es vital. Es vital sentirse respetado, es vital sentirse tolerado, es vital sentirse útil, activo, participe de algo, es decir, que cuando uno siente todo ese tipo de sensaciones y experimenta todas las emociones que conllevan, justo en ese momento la persona en cuestión se siente cómoda.
Siéntate o ponte de pie o, es más, haz el pino, sea como sea siéntete cómodo.
Comienza una nueva página en la que podré dar cabida a más locuras de mi mente en noches de inspiración para que tú, libremente, puedas leer, criticar o inspirarte. Tú decides realmente la finalidad de mis palabras, mis palabras que dejan de ser mías en el momento en el que escribo la siguiente frase, y posteriormente pasan a ser tuyas a medida que las vas leyendo. Llegados a este punto tenemos algo que es nuestro, un enlace, algo que nos conexiona y, quién sabe, tal vez pueda ser el principio de una bonita historia, ¿no crees?

Buenas noches pequeños, medianos o grandes lectores.